No todas las personas negras escuchan dancehall

Aunque no me crean, necesitaba escribir sobre esto porque es algo que me pasa en la gran mayoría de mis días y no puedo dejarlo pasar.

Yo sé que les puede sonar un poco gracioso pero es la realidad. La mayoría de personas que conozco (tanto negras como blancas) creen que mi música preferida es el dancehall. Y la verdad, es que no lo es.

Para que me entiendan un poco sobre qué es lo que me pasa habitualmente les tengo un caso típico que me sucede.

Cuando voy en un taxi o en uber, generalmente los choferes me preguntan lo siguiente:

1-¿Qué música quiere escuchar?

Pero, ¡ojo! Esta pregunta va acompañada del chófer poniendo su dedo en la radio del carro buscando una emisora de dancehall y cuando me doy cuenta ya le está subiendo el volumen y no me dejó responder.

2- No me hacen ninguna pregunta. Solo ponen la emisora de dancehall y me dicen: ¿Qué buena música verdad?

3- ¿ A usted que música le gusta? ¿El dancehall?

Así de simple, sin dejarme responder sobre cuál música me gusta.

Muchas veces las personas negras y blancas, asumen que por mi color de piel ese es mi único género musical preferido y que es lo único que me gusta. No les voy a negar que me gusta muchísimo el reggae y el roots y que son parte de mi playlist. Pero en lo personal, el dancehall no es de mis preferidos.

Esto, porque trato de no escuchar música que denigre a la mujer o la vea únicamente como un objeto sexual y el dancehall en su mayoría de temas eso hace. Pero bueno, ese es otro tema.

A lo que voy es que si las personas me dejaran elegir la música que quiero escuchar, elegiría el soul de número uno porque es de mis favoritos. También la salsa, música latina como Natalia Lafourcade o Julieta Venegas que me encantan, o quizás un poco de R&B como Alicia Keys o John Legend. Y, ¿por qué no? Escuchar algo de pop como Adele que también me gusta mucho.

Recordemos que no todas las personas negras escuchan solo dancehall. La música es universal y lo más rico de todo esto es que genera unión entre las personas sin importar su color de piel. Todos somos diferentes en nuestros gustos, pero esa diferencia no está marcada por el color de nuestra piel.

 

 

 

 

 

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Afro descendiente no es sinónimo de persona negra

Muchas veces las personas confunden el término afro descendiente con persona negra. Lo cual no está del todo erróneo, pero la realidad no es esa.

La cultura afro descendiente no representa únicamente un color de piel, es mucho más que eso. Es historia, tradiciones, rasgos, parientes y mucho más.

En mi caso, si bien es cierto, mi familia es descendiente de jamaiquinos quiénes primeramente provenía de África al ser extraídos de sus tierras para ser esclavos. Pero por otra parte, también desciendo de la cultura guanacasteca. Y así mismo, no soy negra, soy mulata. Soy una mezcla de dos culturas que adoro y me encantan.

De igual forma, tengo amistades y familiares que la gente jamás se imaginaría que son afro descendientes solo porque son blancos y tienen el cabello diferente y no afro.

Ser afro descendiente es todo un estilo de vida. Son costumbres e historias que nos acompañan durante toda la vida. Pero si algo debe quedar claro es que ser una persona negra no es el único motivo de ser afro descendiente. Hay personas que son una mezcla de muchas otras culturas y que entre todas ellas tiene la cultura afro descendientes.

Mi historia

¿Mi historia? Quizás mi historia no es inspiradora o la mejor de todas. Pero sí creo que es importante que las personas que lean este blog, sepan quién soy, de donde vengo y por qué sentí la necesidad de crear este espacio de la cultura afro descendiente.

Mi nombre es Karla Scott, tengo 23 años, soy de San José, Costa Rica. Mi papá es de la provincia de Limón y mi mamá es de Guanacaste.

Durante toda mi infancia y parte de mi adolescencia, no crecí con amigos afro descendientes como muchos. Mi único contacto de esta cultura siempre fue mi familia. Sin embargo, no cambiaría por nada de este mundo las personas que fueron  y que aún son mis amigos y amigas sin importar su color de piel.

De hecho, creo firmemente en que los seres humanos debemos amarnos siempre sin importar nuestro color de piel, orientación sexual, discapacidad o nacionalidad. Detesto y rechazo cualquier tipo de discriminación y celebro todo tipo de cultura y costumbres.

Pero, volviendo al tema, pese a que mis papás siempre me dijeron que debía sentirme orgullosa de mi color de piel y de quién era, muchas veces durante mi niñez, sentí la necesidad de tener el pelo lacio y los ojos claros como algunas de mis amigas para “encajar”.

Lo que me dio paso a hacer lo que iba a ser una farsa durante 15 años de mi vida: usar extensiones y tratamientos que dañaban mi cabello.

Durante 15 años, siempre oculté mi cultura y lo que el afro representaba. Oculté mi cabello y utilicé diferentes peinados para que las personas no vieran mi afro. Me avergonzaba de tenerlo y le preguntaba a Dios sobre por qué tenía ese cabello tan enredado y que me hacía llorar y lamentar cada vez que me peinaban.

Después de todos esos años, de un proceso largo por descubrir quién era y de entender que debía amarme a mí misma, comprendí que el cabello afro era parte de mi identidad y de mi amor propio.

Por supuesto no fue una decisión sencilla. Fue gracias a Dios primeramente, al apoyo de mi familia y a la motivación de un grupo al cuál pertenezco y quiero muchísimo que son las Natural Hair Sistahs, que decidí no tener más miedo y ser quién soy… Karla Scott, una mujer afro descendiente y con cabello afro.

Sin más que agregar, para que no se haga aburrida la historia, espero que les guste este espacio tanto como a mí.

Más allá de querer incentivar nuestra cultura, espero que sea una ventana para que todos disfruten de nuestras tradiciones y nuestra historia. Que sea una ventana en la que todos participemos y aprendamos.

De verdad, espero aprender mucho de mis lectores y de sus culturas. Compartir cultura es amor. Y eso es lo que se quiere fomentar en “Mi vida afro”